Tomé el camino largo junto al agua. La luz siguió fría sobre mi rostro, pero el resto de la ciudad no dejó de cambiar de color mientras caminaba: agua violeta, hormigón naranja, edificios verdes, una línea azul que no quería quedarse quieta. No intenté hacer que las dos versiones coincidieran.
Freja Lindqvist · 14 de septiembre de 2026